domingo, 8 de noviembre de 2009

LA OPINIÓN PÚBLICA Y LAS ENCUESTAS

En el trabajo de Pierre Bourdieu “La opinión pública no existe” se refiere a los resultados que se obtienen de las diferentes encuestas que realizan diferentes grupos o individuos de la sociedad.
Y revisando este texto que plantea: 1. que la producción de una opinión está al alcance de todos; 2. se supone que todas las opiniones tienen el mismo peso y 3. Que en el mismo hecho de plantear la misma pregunta a todo el mundo se halla implicada la hipótesis de que hay un consenso sobre los problemas; nace la disyuntiva, ¿existe o no la opinión pública?

Desde mi posición y tomando en cuenta lo expuesto por Bourdieu en estas páginas, concuerdo que la opinión pública, no existe.
Cuando los grupos interesados en conocer algún tema específico y recurren a las famosas encuestas de opinión, lo que logran es que las personas llenen los espacios en blanco de las preguntas previamente establecidas, es decir, no recopilan la información o la opinión pública en general, lo que logran es tener simplemente “respuestas” que muchas veces al final no revelan la realidad del pensar de los encuestados, peor de una sociedad.

Cuando las personas se sientan al frente de las preguntas que deben responder, para cada una tendrá significados diferentes, las palabras no tendrán la misma interpretación, menos el conjunto. Por ello las respuestas serán variadas.

Al momento de consolidar la información de todas las encuestas, lo que se tomará en cuenta, además, es sólo lo contestado. Lo que está en blanco no significará un número del porcentaje final.

Los silencios significan “algo”, en video, el negro en la pantalla, es decir el vacío, el espacio visual, significa “algo”, entonces ¿por qué no tomar en cuenta la decisión de una persona, cuando deja espacios en blancos?
¿Por qué no valorar esas respuestas?, acaso ¿no es una opinión?
Puede ser rechazo, no entendimiento, o simplemente la no gana de contestar.

Parte fundamental, es conocer a qué personas les estamos haciendo las preguntas. Por que ellas van a responder, de seguro, desde su punto de vista que va a estar matizado desde la posición que ocupe en la sociedad.
Por ello, las respuestas obtenidas a cierto número de personas no pueden generalizarse como opinión pública.


Los medios de comunicación solían hacer preguntas diarias en las emisiones de sus noticieros, las respuestas a esas preguntas por lo general debían ser si - no; o acuerdo, neutro - desacuerdo; y al día siguiente publicaban las respuestas, en un diagrama, con colores dividiendo las respuestas y por supuesto el porcentaje final, como respuesta de todo el Ecuador.

Reitero mi posición, si vemos a la opinión pública, como los resultados de encuestas realizadas, nuevamente digo, esto no es opinión pública, será las respuestas a un tipo de encuestas, la posición de un grupo de personas ante algún problema planteado, pero considero que cometemos un error al decir que eso es opinión pública.

SIENDO MEJORES, MANTA CRECE

A pesar de vivir cinco años fuera de la querida Manta en que crecí, y después de haber pasado las festividades de carnaval en esa hermosa tierra, siento nostalgia de dejarla. Es un nudo que tengo atravesado en la garganta, pero no sólo de tristeza, sino también de frustración.

Reviso a diario los periódicos del puerto mantense y siento impotencia al ver cómo las grandes obras se quedan en proyectos y que aquellos hombres valientes, que luchan por el crecimiento de la ciudad, sean limitados (o bloqueados) por otros coterráneos que no demuestran claramente sus verdaderas intenciones.

En mi mente tengo un par de inquietudes que no me dejan en paz: ¿será tan difícil remar todos para el mismo lado? Creo que el fin es el mismo, o al menos eso quiero creer. ¿Será que existen ocultos intereses que impiden el progreso de Manta? Esto no tendría nombre, y la verdad prefiero que desaparezca este pensamiento negativo.

No es posible que este puerto que hasta hace poco era un punto en el mapa del Ecuador, y que hoy se ha convertido en una de las ciudades más nombradas y admiradas por su crecimiento y belleza, llegue a estancarse por la pugna de intereses personales de unos cuantos.

Manta es mucho más que un grupo de personas que se disputan treinta segundos de fama. Manta merece más porque sus habitantes son grandes, porque sus hijos regados por el Ecuador y por el mundo luchan por ella a pesar de la distancia; porque muchos pensamos que nadie puede detener el adelanto de este puerto de amor y trabajo.

Así que nuevamente está en cada uno de quienes amamos esta bendecida tierra, ser los primeros en luchar, en no dejarnos callar. Desde nuestros lugares de trabajo, como profesionales o estudiantes, o simplemente como ciudadanos, debemos procurar que nuestras acciones contribuyan siempre al progreso de Manta. Esta maravillosa urbe no cambiará ni crecerá sola, sino con el aporte de cada uno de nosotros.

Por Manta, por Manabí y el Ecuador, cada día seamos mejores mantenses y ecuatorianos.