domingo, 28 de octubre de 2012

El reto está en vencerse uno mismo


Son tantos los sentimientos que se revuelven dentro de mí que se me hace difícil poder compartir la última experiencia deportiva vivida.

Hace un año escuchaba sobre el triatlón de Galápagos y me llamaba la atención, básicamente por el desafío de poder nadar en esas aguas cristalinas, y la posibilidad de tener unas vacaciones en las islas encantadas. Mi intención era hacerlo en postas, yo me encargaría de la parte del mar.

En agosto llegó el Guayasman, un medio Iroman cuyas distancias eran: 1.900 metros en el mar, 90 km en bicicleta y 21 km de trote. Tuve la oportunidad de hacer la parte de natación junto a mi compañero Jairo González y simplemente ¡me encantó!

Entonces las ganas de ir a Galápagos aumentaron, había logrado mi primera natación en el mar, en el marco de una competencia, y así fue como armamos viaje para Galápagos. La novedad era que estaba inscrita en el triatlón, pero sola, es decir estaba a las puertas de mi primer triatlón olímpico completo (1.600 metros en el mar, 40 km cicleando y 10 km de carrera).

Empezamos con los entrenamientos. La parte del trote y la natación me encantaban, lo disfrutaba, el problema era la bicicleta. Estaba frente a un gran reto, era la primera vez que la veía como parte de una competencia.

Fue duro tener que estar lista en La Carolina, para cumplir la tabla de entrenamiento, a las 5:30 de la mañana; era un sacrificio el levantarme, mi cara de mal genio los primeros días lo decían todo, esto no me gustaba, no era para mí.

La verdad sentía miedo, desconfianza de poder lograrlo. Pero ahí estuvieron ellos, mi esposo, entrenador y mis compañeros de equipo, quienes creyeron en mí, aun cuando, yo tenía mis grandes dudas.

Richard, Luchito, Pato, Pablito, Andrés, Jairito, Paúl, Javier, decidieron cambiar las llantas de mi bicicleta para hacerla un poquito más liviana, me animaron en cada vuelta al parque, me alentaron en las subidas y compartieron conmigo sus experiencias y consejos… creían en mí, y eso hizo que yo le ponga ganas a esta parte en la que me sentía incómoda.

No fue fácil, la verdad me costó… Cuatro días antes del viaje programado, los nervios ya hacían de las suyas en mí. Nunca había sentido tanto temor a las puertas de una competencia, claro, era mi primer triatlón.

Llegó el día del viaje y fue maravilloso, el aeropuerto, parte de mis compañeros listos para viajar, los amigos, todos emocionados por lo que tendríamos que enfrentar.

En Galápagos se sentía el ambiente competitivo, Santa Cruz se llenó de deportistas. Esa tarde a nuestra llegada uno podía ver todas las maletas de bicicletas, gente conocida en el mundo deportivo y sus familias, era una fiesta.

Llegó el día, 12 de octubre, la competencia iniciaba a las 14:00, pero desde las 11:00 ya debíamos estar entregando las bicicletas y dejando todo listo en la segunda transición. Sólo de acordarme se me revuelve nuevamente el estómago.

Llegamos al canal de Itabaca, todo dispuesto, listo para la primera transición, yo primeriza con angustia, preguntándome a cada momento ¿qué hago aquí? ¿lo lograré? Y mil preguntas más que pasaban por mi mente; se acercaba la hora de la partida y yo me repetía como queriéndome convencer… tengo que disfrutármelo.

Se acercaba la hora, nos llevaron en barco para lanzarnos al agua, el ambiente era tenso, por ahí alguien aplaudía y quería ponerle ánimo y todos nos uníamos, y antes de lanzarnos al mar, 1.600 metros de la meta, y recuerdo las palabras de Andrés, un compañero y amigo del grupo: “habrán momentos de dolor, pero recuerda por qué estás aquí, los entrenamientos, todo lo que te preparaste, y sobretodo ten seguridad que vas a lograrlo”.

Y todos al mar, en ese momento me embargó el sentimiento de temor, la verdad quería regresar al barco pero no podía darme por vencida antes de iniciar. Sonó el disparo, y comenzamos a nadar, fue un momento de confusión brazos que golpeaban en cuerpos, patadas por todos lados, el mar parecía contagiado del estrés de cada uno de los que ahí estábamos. Y respiré, gran secreto que mi papi siempre comparte conmigo, “respira profundo y manda tus energías a la parte de tu cuerpo que las necesite”. Me tranquilicé y me dije, no queda más que nadar y disfrutar.

Un, dos, tres, respiraba, pateaba sin parar… de pronto ya veía la primera meta de este triatlón, estuvo hermoso, esta parte fue maravillosa, pasaron 25 minutos y salí del mar, había logrado la primera parte, pero era la que más me gustaba, ahora tocaba empezar los 40 km de bicicleta, mi pesadilla.

Pedaleaba, pedaleaba y en cada subida me acordaba las palabras de mi esposo, “este es tu reto 22 km de subida, vamos, hasta los Gemelos, lo logras y lo demás estará listo”… pero se hacía eterno. Siendo sincera dudé poder terminar, parecía imposible, y un momento hasta frené mi bicicleta para bajarme, sí, me estaba rindiendo, no quería pedalear un minuto más.

Pero mi mente no dejaba de pensar, no podía darme por vencida, me acordaba de mis compañeros, cuánta paciencia tuvieron conmigo, cuánto apoyo, los entrenamientos, las madrugadas, el dolor… no yo no soy de las que abandona las situaciones cuando se ponen difíciles…

Pasaban lo kilómetros, y me daba fuerzas a mí misma, cuestionaba el estar ahí, y de pronto apareció la última subida, los Gemelos, y ya cuando pensé que mis piernas no podrían más, la grata sorpresa de ver a mi esposo, esperando por mí y gritándome, “tu puedes lograrlo, ya está, hazlo por tus papas”

Y pedalee sin parar los 18 km restantes, no frenaba, miraba el reloj y le daba con todas mis fuerzas, el tiempo no se detenía y era mi obligación terminar esta competencia, lo más difícil había pasado. Llegué a una curva y volvía escuchar las palabras que Andrés me había dicho el día anterior “llegas a este punto y se acabó” si ya estaba cerca, y sonreía, aún no creía lo que estaba haciendo.

Llegué siiii llegué a la segunda transición, y ahora la presión de terminar esto, solo faltaban 10 km de trote, pero el tiempo no se detenía. Mientras salía de la transición digo estoy cansada, y una voz que salió del grupo de corredores, que aún esperaban a sus compañeros para hacer su parte, me gritó “dale, tienes una vida por descansar”

Y con esas palabras fui a correr, otra subida, paso a paso, sonriendo, confiando en que estaba preparada y que mi cuerpo podría terminar esto que empezó, y en el momento en que las fuerzas nuevamente jugaban en mí contra, mi compañero de vida apareció, y aunque no estaba con los zapatos adecuados y al otro día él tenía que enfrentarse ante su tercera maratón, corrió a mi lado, repitiéndome, “lo estás haciendo bien, dale con todo, vamos mi amor”.

Él me acompañó casi 8 de los 10 km, pero la verdad es que estuvo conmigo todo mi triatlón. Llegaron los últimos metros y corrí con todo, los aplausos, gritos, apoyo de mis compañeros, hicieron que mis piernas se desaten y rematen, y cuando el reloj marcaba 4 horas con 9 minutos yo estaba pasando la meta, pero no la pasaba sola, ahí estaban, aunque algunos físicamente y otros separados por un océano: mi esposo, mis compañeros de equipo los que viajaron y los que esperaban las noticias, mi familia, mi entrenador, mis amigos y amigas…
La alegría que me embargaba era tal que las lágrimas corrían por mi cara, me perdí entre los brazos de Santi. Que emoción ver a mis compañeros ahí esperando por mí, contentos por mi logro.

Fue duro, 4 horas con 9 minutos, primer triatlón olímpico de mi vida, y con bicicleta montañera, pero valió la pena. Este sentimiento de haberlo logrado, de haber pasado esta meta es tan mía que nadie puede quitármela, pero que se la debo a muchas personas, que desde el principio confiaron en mí, antes de que yo me convenza que podía lograrlo.

Tengo mucho mucho que agradecer, a la vida por permitirme tener esta experiencia, a mi mami y papi porque ellos me enseñaron a luchar por mis sueños; a mi esposo por ser mi complemento, un compañero de vida excepcional; a mi ñaña por sus palabras de aliento, a mi entrenador y mis compañeros de equipo, a cada uno de ellos gracias por todo todo el apoyo que me brindaron, mi familia y amigos quienes me tuvieron presentes en sus oraciones y por el envío de tanta buena energía.

Y saben, les puedo decir que todo se puede en esta vida, con dedicación, entrenamiento y trabajo, todo es alcanzable, el reto está en vencerte a ti mismo.

Marcia Noemí Christiansen Barberán

jueves, 2 de febrero de 2012

Para ti...


Hace 32 años nació, no se detalles de ese acontecimiento, no me he preocupado por averiguarlo, pero estoy segura que fue un día lleno de bendiciones y felicidad para sus papás, hermanos y familiares, que al mirarlo hoy, develan orgullo al ver ese hombre en el que se convirtió.

Curioso desde niño, trabajador desde joven y aventurero desde siempre.   No conocía límites en tiempo ni espacios.  Viajó al norte, cruzó el atlántico, recorrió parte del antiguo continente.

Tiene amigos desde la infancia, amigos de mayor edad que lo tratan como igual, porque él se ganó ese lugar, ente ellos. 

La nobleza en su corazón se evidencia en cada paso que da.  Siempre piensa en los demás y aunque en su frente evidencia ser un hombre serio, lleva un niño dentro, listo para alegrar con sus ocurrencias la vida de los demás.

No es gran interlocutor, por el contrario se mantiene callado en reuniones familiares o de conocidos, pero siempre se necesita de su opinión, porque cuando habla enriquece la conversación.  Es el complemento perfecto para alguien como yo, que por lo general, no para de hablar.

Paciente, pensador, analizador, así es él, y gracias a esas virtudes, hoy avanzamos en la construcción de varios de nuestros sueños.

Estoy agradecida con la vida por haber cruzado en mi camino a este hombre, que hoy Dios le permite cumplir un año más de vida.  Un año más en el que seguro, seguiremos sembrando y cosechando; juntos, en las buenas y en las malas, aprendiendo de los errores, levantándonos de las caídas, apoyándonos en los desafíos que encontraremos en el mañana y por supuesto celebrando los aciertos y metas cumplidas.

Hoy cumple años el amor de mi vida, ese hombre que me da las fuerzas que necesito para seguir cuando creo que todo acaba.  Aquel ser que a diario me enseña algo con su andar.

Estas líneas son para ti, mi amigo, compañero, esposo, padre de nuestros futuros hijos…

Feliz cumpleaños Santiago, y que la vida nos permita celebrar juntos hasta nuestro final. 
TAMS

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿365 días más o menos?

Se acercan estas fechas en la que nos encontramos al borde de cruzar esa línea imaginaria entre el pasado y futuro, lo viejo y lo nuevo; se acerca el fin de un año, y de repente nos encontramos envueltos del ambiente festivo, los monigotes, las tradiciones, cábalas, reuniones familiares, cenas, bailes, bullicio en la ciudad, torpedos, fuegos artificiales y sobre todo, los buenos deseos que inundan el espacio.
Un nuevo año que se acerca sin pedir permiso y que cada vez viene más de prisa.  Y es en estos más de uno de nosotros nos enfrentamos a la pregunta,¿365 días más? o ¿365 días menos?

Si miramos a través de los anteojos del optimismo podríamos decir que llegan 365 días más en nuestras vidas, aunque no tengamos la certeza de conocer lo que pueda pasar en el transcurso, aunque no tengamos la seguridad de  llegar nuevamente a otro fin de año, pero si la confianza de vivir a plenitud, cada uno de los días que se nos regala…

Para muchos de nosotros, estas fechas nos significan el cierre de un ciclo, y que nos lleva a la evaluación de los 12 meses vividos, de las metas planteadas y superadas, de los caminos recorridos, los retos aún en suspenso, las experiencias vividas.  ¿Qué tanto hemos crecido?, es una pregunta que podría surgir…  Y todas estas inquietudes son las que hacen que esperemos al nuevo año, como un regalo.

Un libro en blanco en el que tenemos 8.760 páginas por llenar, 8.760 horas por vivir.  Una nueva oportunidad de escribir en esos días las nuevas alegrías, tristezas, derrotas, luchas…  365 días más para equivocarnos y aprender…

Pero, en este gran mar de vivencias y emociones, encontramos en la otra orilla a todos aquellos que llegan a esta época con el temor de acercarse a 365 días menos en sus vidas.  Este conglomerado de personas que han visto transcurrir décadas, de manera cada vez más veloz.  Que sienten que en la actualidad, la vida se va más de prisa.

Las 12 de la noche del 31 de diciembre es la hora cumbre, en los abrazos se conjugan los buenos deseos, la dicha de estar con la familia y seres queridos, el baño con el champán, las 12 uvas debajo de la mesa, las tres monedas lanzadas de espalda, la vuelta al barrio con la maleta, todo porque el nuevo año sea mucho mejor que el que acabamos de vivir.

La gratitud a la vida por habernos permitido simplemente ¡vivir! Y por tenernos en este momento abrazando un nuevo año, dándonos la oportunidad de seguir construyendo un camino en este andar.

Pero la nostalgia también se adentra en nuestro ser, al dejar 12 meses atrás.  Recordamos a los que ya no están, a aquellos que se fueron quedando en el camino y con quienes compartimos momentos, simplemente inolvidables.  A los que están lejos, les mandamos los más cariñosos saludos, deseándoles que en la parte del mundo en el que se encuentren sean felices y cumplan sus sueños. 

Muchos de nosotros hemos escuchado que precisamente en estas fechas el planeta destella una luz particular en el espacio, dicen que se debe a las buenas energías que los habitantes irradian a su alrededor…

Que sean esas energías las que nos acompañe en este 2012…  abracemos este nuevo año que con él llegan nuevas promesas que cumplir!!!

Marcia Noemí Christiansen Barberán

lunes, 10 de octubre de 2011

El desafío de pasar la meta


Hasta hace poco tiempo, yo era una de esas personas, que les decía masoquistas a los competidores que entrenan o compiten en carreras de 10 y 15 kilómetros;  y no se diga, si se tratara de 21 kilómetros o marathón (42 km).

Desde mi juventud practiqué deportes, jugué basket, corría 400 metros y realizaba salto alto, dos disciplinas en las que llegué  a conformar la selección de mi querida ciudad, Manta. 

Nunca pensé en correr más de esos 400 metros, ¿10 kilómetros?, no, no, eso no era para mí, ¿media marathón, 21 kilómetros?, peor, ni en sueños. Pero hoy las cosas son diferentes, tanto que hasta se me ha ocurrido la divertida idea de correr una marathón (¿Cuándo?… mmm, eso sí creo que será luego, ¡pero de que corro, corro!).

Todo comenzó hace un año.  Por cosas de la vida me quedé sin trabajo.  Todas las mañanas debía traer a mi esposo a su oficina porque yo necesitaba quedarme con el carro para realizar mis trámites en busca de un sustento económico.  Y así fue como un día inspirada por mi esposo, decidí “matar” tiempo caminando en La Carolina.  Empecé dando una vuelta trotando, luego dos, hasta que me animé y me inscribí a la Ruta de las Iglesias, carrera en la que por supuesto participaría mi esposo.  Y fue con la ayuda de él que logré atravesar en 1 hora, mi primera meta en las famosas carreras largas. 

Luego, animados, con la adrenalina aún en el cuerpo, decidimos entrenar a consciencia, y entramos al grupo Vital Sport de Richard Arias, y gracias a sus instrucciones y entrenamiento, corrí  los 10k de Liga, We Run Quito Nike 10km; subí a 15Km de las Ultimas Noticias, carrera que, por supuesto, nunca iba a correr, ¿por qué?, demasiado era 10km para ir por 5 más. 

Hasta que llegó mi primera media marathón de la vida, el pasado 2 de octubre en Guayaquil.  En esta carrera, mis papis nos fueron a alentar, como en los tiempos del colegio, vibraron con la emoción de la partida y por supuesto, la alegría de verme llegar.

Y es ahora, una vez pasada la meta de los 21 km cuando, recién comienzo a comprender la satisfacción de correr.  Más si tienes con quien compartirlo. 

Hoy me uno y puedo compartir la emoción que se siente en estas aventuras.  No olvidaré el intenso entrenamiento que debía realizar previo a mi meta.  Nunca olvidaré aquel sábado que marcaba las 5:20 am, en el que me alistaba a completar mis primeros 22 kilómetros de la vida, aquel sábado de preparación, que en compañía de la música comencé a recorrer las calles de Quito. 

Aquel sábado en el que el sol empezó a brillar y luego de 2horas y 20 minutos terminaba mi entrenamiento.  Las lágrimas rodaban por mi cara, la satisfacción de haberlo logrado era más fuerte que la temblorosa sensación de mis piernas. Es ese el sentimiento, la satisfacción de saber que puedes.

Es algo especial que se siente dentro, a pesar del dolor, del cansancio, del sacrificio de levantarse 6 días a la semana, a las 4 y 40 de la mañana, para entrenar, cuando la mayor parte de la ciudad duerme; todo esto se compensa cuando se atraviesas esa alfombra que marcará el tiempo en el que disfrutaste o sufriste recorriendo la distancia prevista.

Hoy paso revista a lo que he logrado este año de competencias, de entrenamientos; lesiones, dolor, frustración, alegrías…y sólo hoy, después de hacerlo me doy cuenta que pasar una meta deportiva te hace consciente de tu cuerpo, del alma, del saber que tienes el poder.

Si no lo haces, no lo comprenderás… Te tildan de masoquista, tal como yo lo hacía en el pasado, cuando no lo vivía, cuando no vibraba de emoción minutos antes de la partida.  Cuando mi mente aún no conocía la fuerza que tiene para llevarme por los desafíos que me he puesto y me presenta en esta vida…

domingo, 22 de agosto de 2010

Mi trabajo en RTU el canal de las noticias 2006 - 2007

Mi faceta de presentadora en el canal de las noticias

lunes, 9 de agosto de 2010

¿JUVENTUD O JUVENTUDES?

En la actualidad surge una inquietud, existe una juventud o varias juventudes; tomando en cuenta el capítulo III de ¿juventud o juventudes? acerca de como mirar y remirar a las juventudes de nuestro continente, de Klaudio Duarte Quapper, es necesario re pensar esa manera que tenemos al dirigirnos a los y las jóvenes y deberíamos empezar a hablar de juventudes.

En la actualidad los jóvenes en nuestra sociedad han empezado a adquirir un rol protagónico en muchos espacios, y básicamente en el campo social y aquí surge nuevamente la interrogante ¿qué es ser joven hoy en día?. Es joven, sólo ¿quienes tienen determinada edad? o es algo más que eso. Deberíamos tomar en cuenta los modelos sociales de juventud que se han ido construyendo.

Considero que la edad no puede utilizarse para clasificar a diversas personas que no comparten nada más que eso; esta clasificación permite hacer comparaciones a nivel de años, pero omite las condiciones del contexto, espacio temporal en el que se desarrollan los y las jóvenes, es decir aquí el joven es solo un "número".

Pensar además que la juventud es sólo una etapa en al que se construye una identidad, aquí el y la joven es considerado como una persona en preparación, en espera, para asumir "los roles del adulto".

Es cuestión de cambiar la lógica que por años ha prevalecido, esa mirada adultocéntrica que mira a los jóvenes como futuro, que los dejan a un lado del presente que estamos viviendo.

No podemos globalizar y homogenizar a los jóvenes, que en la actualidad comparten diferentes espacios, se mueven en varios sectores y están adquiriendo obligaciones diferentes.

La desigualdad y hasta la indiferencia social e irracional para con estos jóvenes es cada vez más palpable. Existen movimientos juveniles reconocidos y que realizan una destacada labor y por ende vulnerable y apetecible al cambio de imagen de cualquier político, eso es los que los hace ver, que aún no están preparados, en que siempre necesitarán de los "adultos", para poder desenvolverse y aportar al desarrollo.

La posibilidad de una sociedad mejor democrática, participativa, incluyente, solidaria, justa y fraterna esta en los adultos, en los jóvenes y en los niños también, desde esa perspectiva el aporte generacional de todos los jóvenes en cualquier tiempo y que debemos tener siempre (o de lo contrario envejeceremos) esta dado en lo que algunos llaman el espíritu juvenil, la posibilidad de construir sueños y utopías, la capacidad para cuestionar modelos establecidos y que no funcionan, la posibilidad de proponer nuevas cosas, distintas y bastante analíticas, la Alegría, el optimismo y la vitalidad en lo que uno hace, la posibilidad de "tener mente abierta y tolerante para respetar lo diferente y hasta ambiguo quizás, la posibilidad de crear nuevos modelos superando lo que los adultos no hicieron bien o dejaron de hacer.

A veces es bueno conocer otras experiencias, otros enfoques para entender el de uno mismo, hay coincidencia entre todos los estudiosos que no se puede ni debe hablar de juventud, sino más propiamente de "Juventudes" porque cada sector juvenil tiene sus propias características que lo hacen diferente y que a la vez lo enriquecen.

Si comenzamos a tomar en cuenta las diversas juventudes que están alrededor de nosotros, nos enriqueceremos de las experiencias y formas de vida de cada una de ellas y también tendremos la posibilidad de observar de cerca los errores que cometen para de una u otra manera contribuir en la construcción de una mejor sociedad.

Los jóvenes no son el futuro, son parte del hoy y por ello forman junto a los adultos y niños el presente de nuestra humanidad.
Bibliografía:
Capítulo III ¿Juventud o juventudes? Versiones, trampas, pistas y ejes para acercarnos progresivamente a los mundos juveniles. Klaudio Duarte Quapper

lunes, 26 de julio de 2010

Paisajes y rostros de mi Ecuador

LOJA - EL CISNE

La fe de los creyentes, ante la Virgen de El Cisne
Miles de personas vienen de todas las partes del Ecuador, y fuera de él, para rezarle a la Virgen

SANTA ELENA



MANABÍ


El Mar
Campo

Atardecer en Manabí

Los Ceibos
Manta
PROVINCIA DE BOLÍVAR
EL CHIMBORAZO imponente