viernes, 30 de diciembre de 2011

¿365 días más o menos?

Se acercan estas fechas en la que nos encontramos al borde de cruzar esa línea imaginaria entre el pasado y futuro, lo viejo y lo nuevo; se acerca el fin de un año, y de repente nos encontramos envueltos del ambiente festivo, los monigotes, las tradiciones, cábalas, reuniones familiares, cenas, bailes, bullicio en la ciudad, torpedos, fuegos artificiales y sobre todo, los buenos deseos que inundan el espacio.
Un nuevo año que se acerca sin pedir permiso y que cada vez viene más de prisa.  Y es en estos más de uno de nosotros nos enfrentamos a la pregunta,¿365 días más? o ¿365 días menos?

Si miramos a través de los anteojos del optimismo podríamos decir que llegan 365 días más en nuestras vidas, aunque no tengamos la certeza de conocer lo que pueda pasar en el transcurso, aunque no tengamos la seguridad de  llegar nuevamente a otro fin de año, pero si la confianza de vivir a plenitud, cada uno de los días que se nos regala…

Para muchos de nosotros, estas fechas nos significan el cierre de un ciclo, y que nos lleva a la evaluación de los 12 meses vividos, de las metas planteadas y superadas, de los caminos recorridos, los retos aún en suspenso, las experiencias vividas.  ¿Qué tanto hemos crecido?, es una pregunta que podría surgir…  Y todas estas inquietudes son las que hacen que esperemos al nuevo año, como un regalo.

Un libro en blanco en el que tenemos 8.760 páginas por llenar, 8.760 horas por vivir.  Una nueva oportunidad de escribir en esos días las nuevas alegrías, tristezas, derrotas, luchas…  365 días más para equivocarnos y aprender…

Pero, en este gran mar de vivencias y emociones, encontramos en la otra orilla a todos aquellos que llegan a esta época con el temor de acercarse a 365 días menos en sus vidas.  Este conglomerado de personas que han visto transcurrir décadas, de manera cada vez más veloz.  Que sienten que en la actualidad, la vida se va más de prisa.

Las 12 de la noche del 31 de diciembre es la hora cumbre, en los abrazos se conjugan los buenos deseos, la dicha de estar con la familia y seres queridos, el baño con el champán, las 12 uvas debajo de la mesa, las tres monedas lanzadas de espalda, la vuelta al barrio con la maleta, todo porque el nuevo año sea mucho mejor que el que acabamos de vivir.

La gratitud a la vida por habernos permitido simplemente ¡vivir! Y por tenernos en este momento abrazando un nuevo año, dándonos la oportunidad de seguir construyendo un camino en este andar.

Pero la nostalgia también se adentra en nuestro ser, al dejar 12 meses atrás.  Recordamos a los que ya no están, a aquellos que se fueron quedando en el camino y con quienes compartimos momentos, simplemente inolvidables.  A los que están lejos, les mandamos los más cariñosos saludos, deseándoles que en la parte del mundo en el que se encuentren sean felices y cumplan sus sueños. 

Muchos de nosotros hemos escuchado que precisamente en estas fechas el planeta destella una luz particular en el espacio, dicen que se debe a las buenas energías que los habitantes irradian a su alrededor…

Que sean esas energías las que nos acompañe en este 2012…  abracemos este nuevo año que con él llegan nuevas promesas que cumplir!!!

Marcia Noemí Christiansen Barberán

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