domingo, 21 de marzo de 2010

LASTIMOSAMENTE: CON MIEDO E IRA SE CONSIGUEN VOTOS

En las campañas electorales, los que integran el equipo que trabaja en posicionar el nombre del candidato, utiliza varias técnicas, factores y estrategias, con la finalidad de alcanzar las metas trazadas.

Luego de varios análisis realizados en América Latina, se evidenció que el uso del miedo y la ira como estrategias políticas, lograron llevar a la silla presidencial a varios candidatos.

Y es que en las campañas electorales, los postulantes juegan ya no apelando a la razón sino a los sentimientos de las personas, para llegar al corazón de ellos, y quedarse el tiempo necesario, para obtener de los electores los votos requeridos.

Es conocido que desde la antigüedad, el uso del miedo se ha convertido en una herramienta para el control, la dominación y movilización política. Y en los casos de los candidatos y de los partidos políticos en la contienda electoral, usan al miedo contra el adversario, hurgan aquellos puntos débiles que emergen en la sociedad: la economía, la seguridad, alimentación, salud, etc. y se sitúan en la vereda de lo seguro. Vendiendo la idea, de que con ellos, las cosas no sucederán como se han desarrollado en el pasado.
El miedo moviliza las emociones y produce efectos específicos en los seres humanos, Mira y López (1957) señala que el miedo es un testimonio emocional que genera efectos concretos en la conducta del hombre[1].

La ira, ese sentimiento que guardan muchos ciudadanos por los malos gobiernos pasados; como en el caso del Ecuador, donde se vivió un feriado bancario, la corrupción, entre otras falencias; el candidato, hoy presidente Rafael Correa, se presentó como una opción nueva, sin vicios de partidos o movimientos anteriores; saltando a la palestra política con su movimiento Alianza País, conformado por nuevos y jóvenes políticos, que acabarían con la larga noche liberal, que cubría al Ecuador. Tanto así que Correa, apeló a la construcción de una nueva Carta Magna, es decir, empezar desde un inicio y en el discurso, atacando y mostrando permanentemente, el rechazo a los gobernantes anteriores.
La ira va de la mano de la venganza, por lo que hombres y mujeres votarán en contra de aquellos que les hicieron mal para hundirlos; muchas veces ni siquiera tomarán en cuenta la propuesta del candidato que han elegido.

Este es uno de los ejemplo que en América Latina se pueden revisar, situando al miedo y a la ira como estrategias, que utilizadas de manera correcta y encaminadas, logran grandes resultados para los candidatos.
Somos una sociedad que se mueve por sentimientos, y de seguro que, mientras sigamos este camino, los postulantes que necesiten nuestros votos, utilizarán estas herramientas para convencernos.

[1] MIRÁ y LÓPEZ. Emilio. “Cuatro gigantes del alma: el miedo - la ira - el amor - el deber” Buenos Aires: El Ateneo, 1950. Segunda Edición. Pág. 300.

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